El diagnóstico se basa en el interrogatorio que el médico efectúa al paciente sobre el tipo de síntomas que padece y sus características, seguido de una exploración de la articulación de la cadera, con sus movimientos.
Mediante la exploración, el médico puede objetivar el grado de artrosis que existe. Para confirmar el diagnóstico es necesario efectuar una radiografía de la cadera.
En ella, se pueden ver los cambios típicos que produce la artrosis en la articulación, y se puede establecer un pronóstico sobre la gravedad de la misma, en función de que la cadera se encuentre más o menos desgastada.
En función del diagnóstico de cada paciente, en la Clínica se aplica el tratamiento más adecuado y se coloca, cuando así lo requiere la lesión, la prótesis más acorde a la edad y necesidades del paciente. |